Protocolo de intervención de Terapia Ocupacional en rizartrosis.

rhizarthrosis_splint   Desde Terapia Ocupacional, diseñaremos diferentes actividades graduadas, personalizando el protocolo de intervención o tratamiento en caso de Rizartrosis, y teniendo en cuenta las necesidades de cada usuario, con el objetivo de brindar estrategias para favorecer la autonomía e independencia.

⊕ PRIMERA FASE

    • Reposo: consiste en educar al usuario en la necesidad de planificar las actividades para poder dosificarlas en función de la presencia de fatiga y/o dolor. Poder alternar actividades que impliquen mayor esfuerzo con otro tipo de tareas de menor demanda y realizar tareas que puedas ser interrumpidas en caso de exacerbación de los síntomas.
    • Masajes y estiramientos: de índice y pulgar, siempre suaves, en sentido longitudinal,  para reducir el dolor y aumentar la circulación en la zona para favorecer el drenaje de la misma.
    • Uso de ortesis: utilización de una férula de reposo, moldeada en el usuario, con adecuada alineación del pulgar y de carpo. También existen férulas comerciales.

⊕ SEGUNDA FASE

Actividades terapéuticas:

  • Restauración del primer espacio inter-meta-carpiano: mediante un masaje que puede realizar el propio usuario o paciente en los músculos aductores e interóseos.
  • Reeducación postural dinámica: estabilizando la articulación TMC.
  • Movilización y tracción: se enseña al usario la movilización del pulgar afectado, debe traccionar longitudinalmente y realizar rotaciones suaves del pulgar. Es importante explicar que debe evitar el dolor.
  • Fortalecimiento: de los músculos tenares a través de actividades.
  • Apertura del primer espacio interdigital: de forma activa y con adecuada alineación. Importante evitar hiperextensión de MCF e IF.
  • Realizar pinzas: a través de actividades manipulativas.
  • Distensión de la TMC evitando el dolor.
  • Potenciar la eminencia tenar a través de actividades terapéuticas.

◊ Equipamiento ortésico:

  1. Utilización de férulas funcionales que permiten al usuario realizar sus actividades cotidianas y disminuyen el dolor. Asimismo evitan la progresión de deformidades, en este caso la aducción del primer meta y subluxación de la base.

Termoterapia: se puede valorar el uso tanto de parafina como de hielo. A la hora de emplear frío y/o calor hay que tener en cuenta varias consideraciones.

⊕ TERCERA FASE

  • Control de actividades: consiste en reevaluar al usuario y revisar las actividades que realizar para reforzar que se lleven a cabo las directrices del tratamiento, como monitorizar la férula, valorar si ha experimentado mejoría, existencia de dudas o inquietudes, etc.
  • Educación al usuario sobre su enfermedad y como evitar posiciones de estrés o aquellas que aumenten la deformidad; educación en normas de protección articular y enseñanza de principios ergonómicos a la hora de realizar las AVD; uso de productos de apoyo, adaptaciones o realización de modificaciones en el entorno.

Manual de ortopedia y traumatología. Primera edición electrónica.

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